La amistad en el aula
¡Buenasss!
A veces, las cosas más importantes en el aula empiezan en los gestos más simples… y por eso hoy vengo a reflexionar sobre la amistad en el aula.
A simple vista puede parecer algo sencillo, como si surgiera sola. Pero cuando estás dentro del aula te das cuenta de que no es así y hablo desde la experiencia. La amistad en estas edades (cuando más pequeños son) es algo muy cambiante, muy intenso y, a la vez, muy frágil. Un día alguien es “mi mejor amigo” y al día siguiente puede haber un enfado, una discusión en el recreo o simplemente un cambio de grupo que lo altera todo y pasan a no hablarse.
En primaria, la amistad tiene mucho que ver con el momento presente. No es tan estable como en etapas más mayores. Se basa mucho en lo que se comparte en ese instante: un juego, una risa, una actividad, incluso el simple hecho de sentarse juntos. Y eso hace que los vínculos sean muy fuertes emocionalmente, pero también muy fáciles de romper.
Algo que veo constantemente es la necesidad de pertenencia. El alumnado no solo quiere jugar, quiere jugar con alguien concreto. No es raro escuchar “quiero estar con ella” o “si no está él, no juego”. Y cuando esa expectativa no se cumple, aparecen emociones muy intensas: tristeza, enfado, frustración o incluso sensación de rechazo. Son reacciones que, aunque puedan parecer exageradas desde fuera, en su mundo tienen todo el sentido.
También es muy habitual que surjan conflictos en torno a la amistad. Pequeños malentendidos que se convierten en grandes problemas: “no me ha elegido”, “me ha dejado fuera”, “ha jugado con otro”. En realidad, muchas veces no hay intención de hacer daño, pero la manera en la que viven las relaciones hace que todo se sienta muy profundo.
Otra cosa que se repite mucho en el aula es la formación de grupos cerrados. A veces de forma casi natural, sin que nadie lo decida, se van creando dinámicas en las que algunos niños y niñas quedan dentro y otros fuera. Y aunque no siempre haya una intención de excluir, hay muchos estudiantes que se sienten solos o desplazados. Y eso, en estas edades, pesa mucho más de lo que parece.
Personalmente, a mi me resultó muy difícil hacer amigos en primero de Primaria, precisamente por esto que comentaba. Yo llegaba nueva, había cursado la etapa de infantil en otro colegio, y al llegar lo que me encontré fueron grupos hechos, amistades de varios años... Es por ello que tuve que hacer bastante esfuerzo por incluirme, recuerdo que hasta regalé una pulsera a una compañera de mi clase para que fuera mi amiga 😅
Sin embargo, también creo que la amistad en primaria es una de las mayores oportunidades de aprendizaje que tienen. A través de estas relaciones empiezan a entender cosas muy importantes: que no siempre se puede jugar con quien uno quiere, que a veces hay que negociar, que los conflictos se pueden resolver, que las relaciones cambian y que también se pueden reconstruir. Pero muy importante y esencial que esas amistades pueden ayudarte mucho durante tu etapa educativa y ser un apoyo en muchas ocasiones. Podemos pensar ahora mismo "¿qué haría yo sin mis amig@s? " y esto es una realidad. Considero que los amigos son fundamentales en nuestra trayectoria escolar y en general de vida. Por ejemplo, mis amigas me han ayudado a superar etapas muy difíciles de mi vida, cuando necesito apoyo, llorar, reír... siempre están ahí.
Pero es obvio que igual que es algo súper bonito, es una realidad que es una grave dificultad a su vez en el aula y por ello como docentes debemos estar muy pendientes de aquellos alumnos aislados y que no sienten que pertenecen a ese grupo de clase.
Para ello, en ese proceso, el aula se convierte en un espacio fundamental. No solo porque ocurren estas situaciones, sino porque tenemos la oportunidad de acompañarlas. A veces ayudando a poner palabras a lo que sienten, otras veces mediando en conflictos, y muchas simplemente estando presentes para que aprendan a convivir con todo eso.
También es importante crear espacios donde la convivencia no dependa siempre de los mismos grupos. Actividades cooperativas, cambios de pareja, dinámicas donde tengan que trabajar con diferentes compañeros… todo eso ayuda a que vayan ampliando su mirada sobre las relaciones.
Al final, la amistad no es algo perfecto ni estable. Es un proceso en construcción constante. Tiene momentos bonitos, momentos complicados, risas, enfados, reconciliaciones… y todo eso forma parte de su aprendizaje emocional. Porque, aunque a veces lo olvidemos, en la escuela no solo se aprende a leer o a escribir, también se aprende a convivir.
Y quizá lo más bonito de todo es ver cómo, poco a poco, van entendiendo que la amistad no siempre es estar con el mismo, sino aprender a compartir, a respetar y a volver a intentarlo cuando algo se rompe.

Comentarios
Publicar un comentario