El bullying en el aula, una grave dificultad.

Holaa a tod@s!!



Después de pensar en las diferentes dificultades que pueden aparecer en el aula, me he dado cuenta que no estaba pensando en una grave situación que se sigue dando muy frecuentemente por desgracia en las aulas: el bullying. Este sigue estando muy presente y muchas veces no se ve tanto como debería.

Creo que cuando pensamos en el acoso escolar, muchas veces nos imaginamos situaciones muy evidentes, como peleas entre alumnos o insultos. Pero la realidad es que no siempre es así. A veces son comentarios, miradas, risas o pequeños gestos que parecen sin importancia, pero que poco a poco van haciendo daño y creando un grave problema.

Además, hay alumnos que pueden ser más vulnerables a este tipo de situaciones. Por ejemplo, aquellos que son diferentes por algún motivo, como puede ser un alumno con necesidades educativas especiales. En lugar de sentirse incluidos, que es lo que se busca en la educación actual, pueden acabar sintiéndose más señalados o apartados. Pero no solo a ellos, sino también alumnos que llegan nuevos porque se han cambiado de colegio, o tienen diferentes culturas, orientación sexual...

Esto se confirma con unas estadísticas obtenidas de la Fundación Mutua Madrileña y Fundación ANAR:



Esta primera gráfica tarta sobre el porcentaje del motivo por el que llaman las personas que reciben acoso escolar. Vemos que el mayor porcentaje es por no dejar participar en actividades, aunque también observamos discapacidad, a casos de déficit de atención y TEA, por etnia, por orientación sexual y por circunstancias sexistas.


Por otro lado, observamos otra gráfica en la que nos muestran las principales formas de acoso escolar, entre las que destacan los insultos, las burlas, el aislamiento, agresiones, difusión de rumores, por fotos y vídeos...


Pienso que una de las mayores dificultades del acoso escolar es que no siempre es fácil detectarlo. Muchas veces ocurre cuando el profesor no está mirando, o los propios alumnos no lo cuentan por miedo o vergüenza. Esto hace que la situación se mantenga en el tiempo y sea más difícil de parar.

Todo esto tiene consecuencias muy importantes en el alumno. Puede afectar a su autoestima, a su forma de relacionarse con los demás e incluso a sus ganas de ir a clase. Al final, el aprendizaje también se ve afectado, porque es muy difícil aprender en un lugar en el que no te sientes seguro y ni siquiera tienen ganas de asistir a las clases.

También creo que para los docentes no es una situación fácil. No siempre saben lo que está pasando, y aunque lo sepan, no siempre tienen los recursos o las herramientas necesarias para actuar de la mejor manera posible. Por ello creo que yo como futura maestra, y para quien lo esté leyendo y lo vaya a ser, tenemos una misión muy grande: intentar detener el acoso escolar. Es muy difícil pero si tod@s ponemos de nuestra parte se logrará. 



Finalmente, me gustaría compartiros un enlace de un podcast en Spotify (esta plataforma es gratuita), el cual me hizo reflexionar aún más sobre esta realidad en las aulas. No solo se trata de casos extremos, sino de situaciones que pueden pasar desapercibidas y que afectan mucho más de lo que parece.



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